Tuesday, November 24, 2009

★ Storm Thogerson ★





Ayer mientras despertaba tenia frente a mí un cuarto de baño.
Un cuarto de baño como esos baños japoneses en los que parecen los azulejos cubrir todo el cuarto. Dentro había una de estas bañeras antiguas esas que son alargadas y tienen patas pequeñas que la despegan unos cuantos centímetros del piso.
Claro q esta bañera era un tanto singular un poco más q las muchas otras que yo he visto o imaginado. Para empezar las patas no eran patas sino mas bien unos brazitos muy cortos q terminaban en manos q apoyaban sus palmas en el piso húmedo y frío... Del extremo de la bañera que estaba frente a mí brotaban unos ojos, ojos peligrosos y curiosos, rápidos como ojos de un ave de rapiña diagnosticada de extrema paranoia, mirando todos a una dirección diferente y parpadeando de forma descoordinada y en cada parpadeo emitian el ligero sonido de dos pequeños y ligeramente humedecidos pedazos de carne que se pegan y despegan constantemente.
Al otro extremo de la bañera casi acercandose a la antesala bucal de las penumbras, estaba una niña, una pálida adolescente de piel casi gris, casi celeste, pensandolo bien algo transparente como un axolote azulado sabes? si te acercabas podias verle como las venas difusas palpitaban ligeramente bajo su pellejo moteado fantasmagoricamente.
La niña sostenia con la yema de los dedos de su mano derecha un ojo q había arrancado quirurgicamente de manera artesanal -está bien lo arrancó con la mano con toda la educación que las normas de etiqueta médica mandan-
Ella estaba ausente, ida mirando la cara de los niños que estaban formados a un lado de ella y su bote bañera, esperando el turno para cederle sin reparos sus redondos ventanales multicolor. Insisto en la ausencia de la espectral muchacha, sobretodo al contemplar las joyas aperladas que iba sistemáticamente recolectando, será tal vez por un obvio detalle de su rostro que llamó mucho mi atención, una cara despojada de expresión, que contemplaba ciegamente tal vez tratando de buscar la comisura en su desnuda y blanca planicie.
Esta escena en mi sueño estaba a punto de tornarse aún más fria, llegando a congelarse en mi mente cuando en una muda agitación del cuerpo de esta minita, un poco del líquido que contenía la bañera se pudo desbordar por un lado, cayendo como largos dedos viscosos de una consistencia similar al ambar o a la sangre coagulada pero con un color que mezclaba a las 3 sustancias, siendo la tercera petróleo.

Fue aquí cuando el sueño fue sellado con esta frase

"quiero volver años atrás, quiero volver a un punto en la oscuridad"

fin

foom


sharing is sexy my friends

Storm Thorgerson

★★★

★ Tomer Hanuka ★




cuando veo cosas así simplemente quiero dibujar y nada más


Tomer Hanuka punto com


★★★

Sunday, October 4, 2009

★El amigo Cortazar★



Rayuela
Capítulo 68


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.


Agradecimientos a Crazy Diamond

★★★